Tomar la decisión
Todo empezó en 2015 cuando mis tíos viajaron ese verano a Vancouver. Al regresar del viaje me contaron la gran experiencia que habían tenido en la ciudad y con la cantidad de españoles que se habían cruzado. Muchos de ellos estaban con el Working Holiday Visa, trabajando en distintos empleos. Allí las ofertas de trabajo buscando perfiles jóvenes internacionales son abundantes.
Dos meses mas tarde, después de todo lo que me contaron y los momentos tan maravillosos que vivieron, comencé a indagar en el asunto. Estaba seguro de que era una experiencia de esas que no puedes dejar escapar escapar. Investigué sobre el tema y sobre el visado, y sin darme cuenta ¡en mes y medio ya lo tenía en mis manos!
Tenía un año para decidir si irme o no , estudios en Valencia, trabajo… la decisión no parecía fácil.
Pero empecé a plantearme que el tiempo pasa y que la suerte de poder viajar y haber conseguido un visado a Canadá, no la tiene todo el mundo, la verdad. Fue ahí entonces cuando supe que no había vuelta atrás , iba a ser una de las mejores experiencias de mi vida y tenía que tirar con todo hacia adelante.
¿Por qué Vancouver?
- Se habla principalmente inglés. (En Canadá hay zonas francófonas)
- Es una ciudad multicultural con gente de todo el mundo.
- Tiene paisajes preciosos: mar, montaña, lagos y playas brutales.
- Está cerca de otras ciudades súper-conocidas (San Francisco, Seattle, Islas preciosas…)
- Ofrece una inmensidad de oportunidades laborales.
¿Cómo llegué a Vancouver?
En mi caso, el Working Holiday Visa fue mi puerta para poder vivir y trabajar de manera legal. Se trata de un visado de trabajo y vacaciones que permite a españoles, chilenos y costarricenses trabajar en Canadá durante un año.
Desde el momento en el que conseguí la visa hasta que salí de España pasaron varios meses. El principal motivo es que quería ahorrar; mi objetivo fueron 2.500? que me ayudaran a empezar hasta que encontrara trabajo. Es más que suficiente para pasar los dos primeros meses, normalmente con un buen currículum en tan sólo tres semanas se encuentra un trabajo medio-alto para poder ir empezando.
¡Llegó la fecha!
El tiempo voló y el 14 de Octubre del 2016 me monté en aquel avión que me dejaría en Vancouver. Unas 16 horas de incertidumbre en las que tienes miedo, pero a la vez ganas de experimentar esa vivencia que te va a cambiar como persona. ¡Estaba listo para una nueva vida!

